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sábado, 11 de enero de 2020

The End Of Patriarchy


Once the last of the Roman legions was exterminated, the Assembly of the Amazons sent several young warriors on a diplomatic mission to Rome to negotiate.

When they arrive at the gates of the city, the girls look with amazement at a large crowd of Roman women gathered around the entrance. Their clothes show that they are upper class, probably the wives of the senators and other high-ranking officials who have also participated in the battle. Will their intentions be hostile? Without saying a word, the young Kira throws down the head of Otto, the brutal emperor, cut off by herself after the battle. To their surprise, the women burst into shouts and cries of joy. The defeat of Rome, the extermination of the men of the city, is in reality for them the liberation of the hateful patriarchy. Soon the beautiful young women are surrounded by kneeling women who kiss their hands and feet with tears of gratitude. Next, they are carry on shoulders so that all the women of the city can pay homage to that messenger goddesses who have come to bring them the news of their liberation.




Okypus, the young Amazon who has accompanied her sisters to Rome to announce the destruction of the legions, the death of the emperor and the liberation of Roman women from the hateful patriarchate, parades happily through the forum on the shoulders of one of the many gifts that she has received from the grateful Roman midwives: her ugly but already devoted slave Rufina.

Acclaimed by the daughters of the most powerful families in Rome, who rush to kiss her beautiful feet gratefully, the teenage warrior proudly wears, tied to her belt by his hair, the head of the famous Roman General Aurelio´s son, cut by herself after finishing off the stupid brute, that agonized in the mud, with her sharp sword.

viernes, 20 de mayo de 2016

Mandar es servir - Lead is to serve

Si en aquel momento alguien hubiera entrado en el despacho de la Directora de la residencia para chicas, nadie hubiera dado crédito a sus ojos al ver a la seca cincuentona, famosa por su estricto y severo carácter,  arrodillada junto a la nueva estudiante que acababa de presentarse ante ella, besando con adoración la mano de la hermosa joven: "Se lo suplico, señorita,  no vea en mí a una figura de autoridad, sino a una humilde y devota esclava siempre dispuesta a servirla y complacerla en todo".  "Lo tendré  en cuenta", respondió divertida la chica, pensando ya en cómo hacer uso de sus privilegios.

domingo, 10 de abril de 2016

Cabalgada sobre el barro - Ride in the Mud.

shoulder riding  
La Residencia para Chicas quedaba a 3 kilómetros, y Matilda ya estaba agotada, pero era feliz porque su adorada princesita, cómodamente sentada sobre sus hombros, iba descansada y relajada, sin mancharse los pies del barro que enlodaba el camino.

miércoles, 6 de abril de 2016

Mi pequeña guerrera, mi Reina - My little warrior, my Queen.


Cuando está a punto de comenzar el combate, en el patio de la Academia de Guerreras, entre la gigantesca Groga y la pequeña y hermosa Lila, las compañeras de las dos muchachas observan asombradas cómo la fortachona, a la que todas dan por segura ganadora, se arrodilla ante Lila y con toda humildad y devoción besa sus pies y sus hermosas manos. Acto seguido, sujetando su enorme espada en actitud de ofrenda, besa y lame casi en trance la tierna y delicada vulva de la pequeña guerrera, acto por el cual le hace entrega de todos sus derechos como ciudadana, y la reconoce como su dueña y legítima propietaria. 
La bella Lila pasa de la intensa preocupación por un combate que daba por perdido a no caber en sí de puro gozo. Que la guerrera más prometedora, fiera y poderosa de toda la Academia se haya declarado su humilde esclava -doblegada por su increíble poder femenino- le dará un prestigio con el que hasta ahora sólo había podido soñar.

Yo te limpiaré las botas - I'll clean your boots

La hermosa Natalia se reúne con Matilda en una de las entradas de la Residencia antes de asistir a clase.
- ¡Qué fastidio! - le comenta a la empollona, mientras ésta le besa con devoción la mano - Con toda la lluvia que ha caído la calle está llena de barro. ¡Mira! 
Y señala hacia sus preciosas botitas, llenas de barro.
Sin decir una palabra Matilda tira sus libros, se postra en el suelo, y con decisión lame y limpia con su corbata toda la suciedad que mancha las botas de su adorada princesita.
Cuando ambas entran en clase más tarde, las botas de la bella Natalia brillan como nuevas, y Matilda se relame saboreando aún el barro que las cubría.

lunes, 4 de abril de 2016

Adoración de la Chica - Worship of the Girl

Era la chica más hermosa que había visto; en cambio, ella era tan gorda y fea... 
En un impulso irresistible Matilda no pudo evitar coger su hermosa y delicada mano y cubrirla de besos. Temió su reacción, pero ella se limitó a sonreir con dulzura. Sin duda estaba acostumbrada a ser adorada.
A continuación Matilda cogió el pesado equipaje de la recién llegada, abandonaron la estación y marcharon juntas a la Residencia para chicas. Ninguna de las dos dijo nada durante el camino.
Acababan de conocerse, y Matilda ya sabía - las dos sabían - que sería su fiel esclava mientras permanecieran juntas.

El Poder de una Diosa Adolescente - The Power of a Teen Goddess

Una semana antes, Natalia sólo era una empollona asustada que procuraba evitar como fuese a la Elefanta, la matona del instituto que tenía atemorizada a todas las chicas. Entonces tuvo una idea: sabiendo que la estúpida bruta era lesbiana, pensó en mejorar su imagen -vestir algo mejor, maquillarse un poco- con la esperanza de que así dejara de maltratarla continuamente. Cual fue su sorpresa cuando descubrió delante del espejo de su cuarto que debajo de aquella empollona triste y gris que había sido, se escondía en realidad una hermosa diosa adolescente dispuesta a comerse el mundo. Ahora, Natalia apenas podía creer que estuviera en el baño del instituto con la Elefanta besando sus hermosos pies y suplicándole que le permitiera ser su esclava, mientras ella contemplaba radiante el carísimo regalo con el que la gorda acosadora le pedía perdón por sus abusos.